Demasiadas veces el mantenimiento en empresas industriales es percibido más como un coste que como una inversión, y es una de las partidas en las que se tiende a reducir presupuesto hacia lo que se considera “mínimo imprescindible”, signifique lo que sea este concepto, que viene a ser algo así como “que no se diga que no hago mantenimiento, pero que se note poco en mi cuenta de resultados”.

Pues al final tanto “ahorro” sí que se nota en la cuenta de resultados: el mantenimiento es una de las actividades críticas e imprescindibles en el funcionamiento de una empresa, sobre todo si es industrial o fabricante de bienes de consumo que, aunque acaba suponiendo una partida principal de coste, bien gestionado presenta oportunidades relevantes de ahorro.

El mantenimiento es costoso no sólo por las herramientas necesarias, la cualificación de los técnicos o el valor de los recambios, sino porque generalmente supone el paro de instalaciones productivas con la consiguiente pérdida de tiempo y dinero, especialmente si no está planificado.

El reto de los departamentos de mantenimiento industrial es minimizar el coste aplicando cada vez mejores prácticas, priorizando el mantenimiento preventivo frente al correctivo y, cada vez más gracias a la digitalización y la conectividad de las máquinas, del preventivo al predictivo.

Dos de los principales indicadores en el mantenimiento son el tiempo medio entre reparaciones (cuanto mayor, mejor), y el tiempo medio de intervención (cuanto menor, mejor), y es muy relevante optimizar ambos no sólo planificando adecuadamente las intervenciones si no asegurando que éstas sean consistentes y puedan llevarse a cabo en el menor tiempo posible.

Para reducir al mínimo los tiempos de parada es crítica la gestión del almacén de recambios, y la disponibilidad de la herramienta adecuada para cada operación. En caso contrario, los tiempos de espera para localizarlos, pedirlos, recibirlos e instalarlos pueden ser un problema adicional que agrave las consecuencias del paro.

¿Significa esto que debo tener un almacén gigantesco con todas las referencias posibles para prevenir cualquier eventualidad? No necesariamente. Lo que debemos es tener localizados todos los repuestos que podamos llegar a necesitar, los tiempos de entrega que nos ofrece cada proveedor, las previsiones de necesidades si vamos a hacer un mantenimiento preventivo o predictivo, y con ello elaborar unas pautas de actuación y coordinación.

Y lo que decimos para repuestos es válido también para el utillaje y materiales auxiliares que podamos necesitar para las intervenciones: no sería la primera vez que tenemos un repuesto de miles de euros disponible en el almacén y, cuando vamos a utilizarlo, resulta que nos falta una boquilla de soldadura adecuada … de unos pocos euros.

La correcta planificación del mantenimiento industrial, incluyendo todos los aspectos comentados, no va a evitar que tengamos que realizarlo, pero sí que afecta directamente al tiempo de intervención … y a la cuenta de resultados.